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Entradas Etiquetadas ‘Representación estudiantil’

Algo se pudre en Dinamarca…

Miércoles, 26 de Noviembre de 2008

Existe un error que he cometido mil veces en esta vida y aún no he aprendido a corregir:

mi ingenuidad.

Desde pequeñito mi familia me educó en lo que ella entendía más conveniente, entre otras cosas en la premisa de “no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti”, entendida también en el sentido de compórtate hacia con los demás como te gustaría que se comportasen contigo. De ésta enseñanza se deriva una filosofía de vida, a mi entender bastante sensata, pero con ciertas puntos débiles. Uno de ellos, y sobre el que me quiero centrar en esta entrada, es que puedes caer en el error de pensar que todo el mundo sigue dicha filosofía y, por tanto, se van a comportar con el resto del mundo de una manera adecuada y correcta, pero la realidad es bien distinta. De hecho, lo que “está de moda” es preocuparse exclusivamente de lo propio ignorando cualquier agravio que puedas hacer a los demás por el camino.
Vivimos en un tiempo en el que confiar en la buena fe de los demás es suponer demasiado, y a aquellos que “por error” seguimos haciéndolo se nos tacha de ingenuos, con gran parte de razón. La palabra de una persona está totalmente devaluada, oyendo cada vez más eso de “mándamelo por escrito”. Y la honradez y caballerosidad son cualidades totalmente desfasadas. Esta especie de psicosis colectiva en pro del individualismo afecta a toda la sociedad y no vale la desgastada excusa de “estos jóvenes…”.
Esta sinrazón de la que os hablo no sólo se ha apropiado de la gente de a pié, sino también de nuestros gobernantes, políticos y demás representantes. Ya no se intenta beneficiar al colectivo que los han elegido y a los cuales representan, ¡que va!, ahora sólo importa el YO. Y si por el camino para conseguir mis intereses tengo que pasar por encima de la confianza que otros depositaron en mí ¡no importa!, lo que importa es el fin y no los medios.

Como toda regla que se precie tiene sus excepciones, contadas, pero las tiene. Una de ellas, más que una excepción es una variante, que por su complejidad y sinsentido merece la pena mencionar. Se trata de un punto intermedio entre la lucha por los intereses del colectivo y el individualismo, podríamos describirlo cono una buena intención que se quedó por el camino. Es cuando el sujeto no sufre de el mencionado individualismo, pero tampoco le preocupan demasiado los intereses del colectivo, sino que lo que le importa es el colectivo en sí, como ente intangible y no como grupo de personas. Es decir, cuando el sujeto intenta hacer lo mejor por El Colectivo, pero para ello no importe si hay que menoscabar los derechos de las personas que forman parte del mismo.

Yo, por lo menos, no es lo que me esperaba de nuestros gobernantes y representantes, tengo que reconocerlo. Pero, del mismo modo, es preferible este punto intermedio que el individualismo de otros; porque como dice mi abuela “A falta de pan, buenas son tortas“. Y no creo que en ésto sea aplicable el principio aristotélico situando la virtud en el punto medio; la virtud en este caso está cuando el beneficio que se obtiene no es exclusivamente para el individuo ni para el colectivo como ente, sino para los dos. Una democracia es realmente una democracia es cuando se cumplen las reglas del juego, que para algo se hicieron.

La cuestión que me invade ahora es: Si rompemos las reglas del juego… ¿quién debería hacerlas cumplir?

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Encuestas de profesores, ¿Papel mojado?

Martes, 8 de Abril de 2008

Los estudiantes de la Universidad de Cantabria llevamos ya varios años rellenando las archiconocidas encuestas sobre el profesorado que nos imparte clase, pero lo que no es tan
conocido por el grueso de los estudiantes es la utilidad de éstas.


La realidad es que las encuestas aportan bastante información sobre cómo el estudiantado valora a un profesor cualquiera, más información aportan aún si esta información se contextualiza con la obtenida años anteriores. En definitiva, la Universidad obtiene una muy interesante información sobre todos y cada uno de los profesores, en la que aparece su valoración global, su valoración comparada con la obtenida en años anteriores, comparada también con la media del total de profesores, etc., todo ello perfectamente presentado con las correspondientes gráficas.

Pero el qui de la cuestión no reside en obtener la información, proceso que cuesta dinero y recursos a la Universidad, sino en qué o para qué se hace uso de esa información. Hasta ahora sólo se mandaba un informe a cada profesor informándole de su valoración, lo que repercutía en que el estudiantado al enterarse de la escasa utilidad de las encuestas se desengañaba y no se molestaban ni en rellenarlas.

A pesar de todo, nuestra Universidad está modificando los ítems de las encuestas y definiendo un sistema para gestionar la calidad de la actividad docente del profesorado universitario, participando en el Programa de Apoyo a la Evaluación de la actividad docente del profesorado (DOCENTIA) desarrollado con la Agencia Estatal de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA). En definitiva, se trata de establecer un protocolo de evaluación, con distintas fuentes de información sobre varios aspectos, que tendrá como resultado la emisión de un informe con la valoración del profesorado (no favorable, favorable o muy favorable). En función de ésta valoración la Universidad podrá definir las consecuencias que estime conveniente, llegando hasta poder vincular un complemento retributivo y/o la promoción del profesorado. Otro de los “avances” es la publicación de los resultados (respetando la legislación vigente), que permite la modificación de la LOU.

Sinceramente, creo que el Rectorado de la Universidad de Cantabria tiene claro el beneficio de la evaluación de la calidad y está comprometido con una mejora continua de esta institución.

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Una nueva etapa de Calidad

Lunes, 21 de Enero de 2008
Bien por imposición europea o bien por propio deseo de mejora, el sistema universitario español está haciendo una clara apuesta por la participación de estudiantes en los Sistemas de Garantía de la Calidad.

Podríamos establecer en la reunión de ministros responsables de la educación superior de Bergen en 2005, dentro del marco de reuniones bianuales del Proceso Bolonia, como el verdadero pistoletazo de salida de una nueva etapa en la gestión de los Sistemas de Garantía de la Calidad. Aunque en España ya existía la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) y con anterioridad el Consejo de Coordinación Universitaria se había encargado de la Calidad en la Educación Superior, no es hasta que nos metemos de lleno en el proceso de adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) cuando se produce este gran avance.

A raíz del proceso de construcción del EEES, el rol del estudiante en el sistema universitario sufre un gran cambio, pasando de ser un mero cliente/usuario de las universidades a convertirse en agente implicado de éstas. Como consecuencia inmediata de éste cambio del papel que juega el estudiante en la Educación Superior, se había establecido que los estudiantes debíamos participar en los Sistemas de Garantía de la Calidad, tanto internos como externos, pero en nuestro país aún no se estaba dispuesto a dar este paso, no muy bien visto por algunos de los sectores más tradicionalistas del sistema universitario español.

Un hito en todo este cambio, dentro del marco de la calidad, es la publicación del documento Criterios y Directrices para la Garantía de la Calidad en el Espacio Europeo de Educación Superior por parte de ENQA (la Asociación Europea para la Garantía de la Calidad de la Educación Superior), siendo este documento hecho suyo por los ministros en la reunión de Bergen’05 que mencioné anteriormente. Este documento aporta un marco de referencia para los Sistemas de Garantía de Calidad y en él se recoge la participación de los estudiantes en las políticas de calidad. A partir de aquí es cuando en España nos ponemos las pilas y comenzamos a trabajar en este aspecto.

ANECA tuvo contactos previos con estudiantes, como su IV Foro ANECA, pero no es hasta 2006 cuando toma la iniciativa y crea el Grupo ANECA de Trabajo sobre Participación de Estudiantes en Políticas de Calidad (GATPEPC), en el que participé. Los objetivos del grupo eran el análisis de los referentes europeos, el análisis de la situación actual en España y la proposición de modelos adecuados al contexto español. Desde entonces ANECA ha hecho esfuerzos, más o menos continuados, por alcanzar ese objetivo que nos fijamos hace ya casi dos años, fruto de ello es, sin duda, la evaluación positiva que obtuvo por parte de ENQA.

En este curso académico los objetivos fruto del trabajo de aquel grupo inicial están empezando a materializarse. A finales del 2007 hubo, por primera vez en España, estudiantes que participamos como observadores de los comités externos de un programa oficial, y en este año que comenzamos estamos participando como miembros de pleno derecho.

Tengo que reconocer que en estos años se ha hecho, por parte de todos, un gran esfuerzo y en un periodo de tiempo relativamente corto. Pero también hay que reconocer que el empeño de algunos estudiantes ha permitido alcanzar estos objetivos con ciertas garantías, valga la redundancia. Aún queda parte del camino por recorrer, niveles de participación por alcanzar, pero como se suele decir “Roma no se hizo en dos días“.

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Días negros para la representación estudiantil

Sábado, 19 de Enero de 2008
Desde que ha comenzado el curso académico 07/08, la representación estudiantil de la Universidad de Cantabria está viviendo alguna de las etapas más duras y oscuras de su historia.

No puedo más que apenarme al ver como en el seno de nuestra universidad se acontecen luchas y disputas inútiles entre los representantes de estudiantes de la UC, olvidando, cosa que jamás debieron hacer, que por encima de todo son compañeros.

Más allá de lo que muchos puedan pensar, yo siempre he luchado por consolidar y mejorar la representación estudiantil tanto dentro de la Universidad de Cantabria como a nivel nacional, y jamás he pretendido, ni pretenderé nunca, perjudicar a todos aquellos que luchan por los derechos e intereses de los estudiantes. Por ello, me llena de tristeza contemplar escenas como las que se vivieron en la Asamblea del Consejo de Estudiantes de la UC, en la que los representantes dicotomizados entraron en una dinámica de insultos y amenazas que sólo consigue debilitar el frágil pilar que sostiene la representación estudiantil.

Si echásemos la vista atrás, viéramos el duro camino que otros han tenido que realizar para conseguir que la representación estudiantil se encuentre en el nivel que está ahora y fuésemos conscientes de lo mucho que nos queda por alcanzar, no creo que llegásemos a tales cotas de lucha interna. Si hoy podemos sentirnos orgullosos de estar regulados por unos Reglamentos, de que vaya aumentando la participación en las elecciones, de alcanzar cada vez más peso y más consideración en el sistema universitario es gracias al esfuerzo y el trabajo de los que nos precedieron. A mi entender, generar y continuar estas divisiones es una manera de menospreciar la labor de todos aquellos que creen en la representación estudiantil.

Los problemas no son nuevos, llevamos ya unos años con este enfrentamiento entre dos sectores del CEUC, pero me atrevo a decir que estos problemas sí que han aumentado, fundamentalmente, en lo que llevamos de curso académico. Para mí, el principal problema, y del que han derivado todos los demás, fue el de las Elecciones a Representantes de Estudiantes de este curso, que adolecieron de falta de organización, injerencia e incumplimiento del reglamento regulador. A partir de aquí, lo que en su tiempo fue un no tan gran problema relativamente fácil de solucionar, ha seguido creciendo cada vez más sin que nadie haya intentado frenarlo; así pues, a semejanza de la pequeña bola de nieve que conforme rueda montaña abajo aumenta su tamaño y su peligrosidad, este cúmulo de problemas y enfrentamientos crece cada día más proyectando su oscura sombre sobre la que en su día fue la elogiada representación estudiantil de la UC.

Conforme aumentan los problemas ambos sectores del CEUC se alejan cada vez más y más, llegando a no conseguir ni acordar un reparto de presupuestos, ya que lo que en un principio pretendió ser una llamada de atención de unos fue tomado por ofensa personal por otros. Estamos llegando a extremos donde ya no somos capaces de llegar a acordar unos mínimos y sólo buscamos el modo de atacar o boicotear a “los otros”.

No quiero ser catastrofista, pero si gente adulta como somos los representantes de estudiantes de la universidad no podemos dejar a un lado las diferencias, que nunca debieron entrar en juego dentro del contexto universitario, no auguro un buen futuro a la representación estudiantil.

Por favor, os pido a todos cuantos os lleguen estas palabras, parémonos a pensar sobre lo que estamos haciendo y si realmente merece la pena esta lucha inútil. ¿Por qué no nos unimos y trabajamos juntos por el bien de nuestros representados?, que, al fin y al cabo, es la responsabilidad que hemos adquirido con nuestros cargos. ¿Qué nos cuesta caminar juntos hacia una representación estudiantil más fuerte y reconocida?, que, sin duda alguna, ha sido el sueño de muchos de los que nos han precedido.

Hagamos una pequeña labor de introspección y busquemos las razones que nos separan; estoy totalmente seguro de que no son ni un tercio de las que nos unen. Entonces, enterremos el hacha de guerra para que en un futuro, cuando seamos titulados por nuestra alma mater, la Universidad de Cantabria, y hagamos una valoración de nuestro paso por la universidad, podamos sentirnos orgullosos de todo cuanto hicimos.

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