Martes, 8 de Abril de 2008

Los estudiantes de la Universidad de Cantabria llevamos ya varios años rellenando las archiconocidas encuestas sobre el profesorado que nos imparte clase, pero lo que no es tan conocido por el grueso de los estudiantes es la utilidad de éstas.
La realidad es que las encuestas aportan bastante información sobre cómo el estudiantado valora a un profesor cualquiera, más información aportan aún si esta información se contextualiza con la obtenida años anteriores. En definitiva, la Universidad obtiene una muy interesante información sobre todos y cada uno de los profesores, en la que aparece su valoración global, su valoración comparada con la obtenida en años anteriores, comparada también con la media del total de profesores, etc., todo ello perfectamente presentado con las correspondientes gráficas.
Pero el qui de la cuestión no reside en obtener la información, proceso que cuesta dinero y recursos a la Universidad, sino en qué o para qué se hace uso de esa información. Hasta ahora sólo se mandaba un informe a cada profesor informándole de su valoración, lo que repercutía en que el estudiantado al enterarse de la escasa utilidad de las encuestas se desengañaba y no se molestaban ni en rellenarlas.
A pesar de todo, nuestra Universidad está modificando los ítems de las encuestas y definiendo un sistema para gestionar la calidad de la actividad docente del profesorado universitario, participando en el Programa de Apoyo a la Evaluación de la actividad docente del profesorado (DOCENTIA) desarrollado con la Agencia Estatal de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA). En definitiva, se trata de establecer un protocolo de evaluación, con distintas fuentes de información sobre varios aspectos, que tendrá como resultado la emisión de un informe con la valoración del profesorado (no favorable, favorable o muy favorable). En función de ésta valoración la Universidad podrá definir las consecuencias que estime conveniente, llegando hasta poder vincular un complemento retributivo y/o la promoción del profesorado. Otro de los “avances” es la publicación de los resultados (respetando la legislación vigente), que permite la modificación de la LOU.
Sinceramente, creo que el Rectorado de la Universidad de Cantabria tiene claro el beneficio de la evaluación de la calidad y está comprometido con una mejora continua de esta institución.

fernandomgalan Universidad Calidad, Representación estudiantil, Universidad
Lunes, 21 de Enero de 2008
Bien por imposición europea o bien por propio deseo de mejora, el sistema universitario español está haciendo una clara apuesta por la participación de estudiantes en los Sistemas de Garantía de la Calidad.
Podríamos establecer en la reunión de ministros responsables de la educación superior de Bergen en 2005, dentro del marco de reuniones bianuales del Proceso Bolonia, como el verdadero pistoletazo de salida de una nueva etapa en la gestión de los
Sistemas de Garantía de la Calidad. Aunque en España ya existía la
Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) y con anterioridad el Consejo de Coordinación Universitaria se había encargado de la Calidad en la Educación Superior, no es hasta que nos metemos de lleno en el proceso de adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) cuando se produce este gran avance.
A raíz del proceso de construcción del EEES, el rol del estudiante en el sistema universitario sufre un gran cambio, pasando de ser un mero cliente/usuario de las universidades a convertirse en agente implicado de éstas. Como consecuencia inmediata de éste cambio del papel que juega el estudiante en la Educación Superior, se había establecido que los estudiantes debíamos participar en los Sistemas de Garantía de la Calidad, tanto internos como externos, pero en nuestro país aún no se estaba dispuesto a dar este paso, no muy bien visto por algunos de los sectores más tradicionalistas del sistema universitario español.
Un hito en todo este cambio, dentro del marco de la calidad, es la publicación del documento “Criterios y Directrices para la Garantía de la Calidad en el Espacio Europeo de Educación Superior“ por parte de ENQA (la Asociación Europea para la Garantía de la Calidad de la Educación Superior), siendo este documento hecho suyo por los ministros en la reunión de Bergen’05 que mencioné anteriormente. Este documento aporta un marco de referencia para los Sistemas de Garantía de Calidad y en él se recoge la participación de los estudiantes en las políticas de calidad. A partir de aquí es cuando en España nos ponemos las pilas y comenzamos a trabajar en este aspecto.
ANECA tuvo contactos previos con estudiantes, como su IV Foro ANECA, pero no es hasta 2006 cuando toma la iniciativa y crea el Grupo ANECA de Trabajo sobre Participación de Estudiantes en Políticas de Calidad (GATPEPC), en el que participé. Los objetivos del grupo eran el análisis de los referentes europeos, el análisis de la situación actual en España y la proposición de modelos adecuados al contexto español. Desde entonces ANECA ha hecho esfuerzos, más o menos continuados, por alcanzar ese objetivo que nos fijamos hace ya casi dos años, fruto de ello es, sin duda, la evaluación positiva que obtuvo por parte de ENQA.
En este curso académico los objetivos fruto del trabajo de aquel grupo inicial están empezando a materializarse. A finales del 2007 hubo, por primera vez en España, estudiantes que participamos como observadores de los comités externos de un programa oficial, y en este año que comenzamos estamos participando como miembros de pleno derecho.
Tengo que reconocer que en estos años se ha hecho, por parte de todos, un gran esfuerzo y en un periodo de tiempo relativamente corto. Pero también hay que reconocer que el empeño de algunos estudiantes ha permitido alcanzar estos objetivos con ciertas garantías, valga la redundancia. Aún queda parte del camino por recorrer, niveles de participación por alcanzar, pero como se suele decir “Roma no se hizo en dos días“.
fernandomgalan Universidad Calidad, Representación estudiantil, Universidad