De la democracia a la demagogia

Desde un tiempo a esta parte, en mi pueblo, se ha convertido en norma llevar la discrepancia política, por denominarlo de algún modo, a una guerra de panfletos que se reparten entre las casas de los vecinos. Hasta aquí todo más o menos “aceptable”, el problema viene cuando llevamos un verano en el que no hay semana sin una nueva tirada de octavillas, cuando no, notas de prensa a los medios de comunicación, por parte de uno u otro de los dos grandes (únicos) partidos políticos de la localidad.

El problema es que esto ya no versa sobre política municipal, sino más bien de rencillas y enfrentamientos personales, donde el debate político ha dejado paso a descalificaciones y serias acusaciones entre ambos. Los vecinos contemplamos atónitos cómo nuestros representantes se enzarzan en una contienda que parece no tener fin, mientras parece que el gobierno del municipio va a la deriva por la dejadez de ambos. Esa idea utópica llamada democracia donde unos ciudadanos elegían a otros para trabajar conjuntamente por el bien común es tan sólo eso: utópica y, por definición, imposible en esta localidad.

He tenido por costumbre no intervenir en política local, pero la situación generada me hierve la sangre y exaspera los nervios, por ello desde esta tribuna quiero hacer pública una reflexión para los “políticos” de la localidad y demás vecinos.

Me es imposible ya confiar en unos u otros, ya que hace tiempo ambos sobrepasaron la línea de lo democráticamente aceptable. Me duele ver como unos y otros se gastan dinero una y otra vez en editar y repartir esa demagogia barata en los tiempos de crisis en que vivimos, habiendo familias que lo están pasando realmente mal. Y debo confesar que no me siento representado por ninguno de los que se hacen llamar “representantes del pueblo”.

Vista nocturna del Castillo de Coca (Segovia)
Vista nocturna del Castillo de Coca (Segovia)

Por ello les emplazo a que dejen de despreciar la confianza que en su día depositamos los vecinos en ustedes, que estén a la altura de las circunstancias y sean capaces de dejar a un lado rencillas personales cuando se esté hablando de asuntos municipales, mirando por el beneficio de la localidad y no por ustedes o sus respectivos partidos políticos.

Y, por último, humildemente les invito a cesar esta guerra propagandística que no tiene otro efecto que aumentar la crispación; a que si se están produciendo actos ilegítimos en la localidad sean denunciados ante los tribunales, al igual, si lo estiman oportuno, que los insultos y descalificaciones, en virtud del constitucional derecho al honor; y si tienen algo que decir o aclarar a la localidad lo hagan en un debate público, sometiéndose también a las preguntas de aquellos a los que se deben.

4 opiniones en “De la democracia a la demagogia”

  1. Así se habla Fernando!! muy bien dicho, lo triste es que lo que relatas es extrapolable a cada rincón de ésta España nuestra….”

  2. ¡Muchas gracias! Es que o lo decía o reventaba, ya no podía más. Hay cosas que uno no se logre explicar como esas situaciones.
    Tienes razón en lo de que pasa en cada rincón de España… pero como dicen en mi tierra “mal de muchos consuelo de tontos”. Pero bueno, creo que la gente implicada como tú y yo debemos hacer lo posible por que no ocurra, aunque tan sólo sea denunciarlo públicamente, que ya es un primer paso.
    Un fuerte abrazo!

  3. Este bipartidismo impide el pensamiento y el progreso en definitiva. No solo existen dos cicateras visiones del mundo, una del PP y una del PSOE, existen las visiones de todas las personas capaces de pensar, pero el bipartidismo impuesto por los medios de comunicación de masas y además no constitucional es una dictadura en toda regla que hace que este pais vaya para atras en vez de hacia adelante.

    Saludos desde Cantabria

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