Días negros para la representación estudiantil

Desde que ha comenzado el curso académico 07/08, la representación estudiantil de la Universidad de Cantabria está viviendo alguna de las etapas más duras y oscuras de su historia.

 

No puedo más que apenarme al ver como en el seno de nuestra universidad se acontecen luchas y disputas inútiles entre los representantes de estudiantes de la UC, olvidando, cosa que jamás debieron hacer, que por encima de todo son compañeros.

Más allá de lo que muchos puedan pensar, yo siempre he luchado por consolidar y mejorar la representación estudiantil tanto dentro de la Universidad de Cantabria como a nivel nacional, y jamás he pretendido, ni pretenderé nunca, perjudicar a todos aquellos que luchan por los derechos e intereses de los estudiantes. Por ello, me llena de tristeza contemplar escenas como las que se vivieron en la Asamblea del Consejo de Estudiantes de la UC, en la que los representantes dicotomizados entraron en una dinámica de insultos y amenazas que sólo consigue debilitar el frágil pilar que sostiene la representación estudiantil.

Si echásemos la vista atrás, viéramos el duro camino que otros han tenido que realizar para conseguir que la representación estudiantil se encuentre en el nivel que está ahora y fuésemos conscientes de lo mucho que nos queda por alcanzar, no creo que llegásemos a tales cotas de lucha interna. Si hoy podemos sentirnos orgullosos de estar regulados por unos Reglamentos, de que vaya aumentando la participación en las elecciones, de alcanzar cada vez más peso y más consideración en el sistema universitario es gracias al esfuerzo y el trabajo de los que nos precedieron. A mi entender, generar y continuar estas divisiones es una manera de menospreciar la labor de todos aquellos que creen en la representación estudiantil.

Los problemas no son nuevos, llevamos ya unos años con este enfrentamiento entre dos sectores del CEUC, pero me atrevo a decir que estos problemas sí que han aumentado, fundamentalmente, en lo que llevamos de curso académico. Para mí, el principal problema, y del que han derivado todos los demás, fue el de las Elecciones a Representantes de Estudiantes de este curso, que adolecieron de falta de organización, injerencia e incumplimiento del reglamento regulador. A partir de aquí, lo que en su tiempo fue un no tan gran problema relativamente fácil de solucionar, ha seguido creciendo cada vez más sin que nadie haya intentado frenarlo; así pues, a semejanza de la pequeña bola de nieve que conforme rueda montaña abajo aumenta su tamaño y su peligrosidad, este cúmulo de problemas y enfrentamientos crece cada día más proyectando su oscura sombre sobre la que en su día fue la elogiada representación estudiantil de la UC.

Conforme aumentan los problemas ambos sectores del CEUC se alejan cada vez más y más, llegando a no conseguir ni acordar un reparto de presupuestos, ya que lo que en un principio pretendió ser una llamada de atención de unos fue tomado por ofensa personal por otros. Estamos llegando a extremos donde ya no somos capaces de llegar a acordar unos mínimos y sólo buscamos el modo de atacar o boicotear a “los otros”.

No quiero ser catastrofista, pero si gente adulta como somos los representantes de estudiantes de la universidad no podemos dejar a un lado las diferencias, que nunca debieron entrar en juego dentro del contexto universitario, no auguro un buen futuro a la representación estudiantil.

Por favor, os pido a todos cuantos os lleguen estas palabras, parémonos a pensar sobre lo que estamos haciendo y si realmente merece la pena esta lucha inútil. ¿Por qué no nos unimos y trabajamos juntos por el bien de nuestros representados?, que, al fin y al cabo, es la responsabilidad que hemos adquirido con nuestros cargos. ¿Qué nos cuesta caminar juntos hacia una representación estudiantil más fuerte y reconocida?, que, sin duda alguna, ha sido el sueño de muchos de los que nos han precedido.

Hagamos una pequeña labor de introspección y busquemos las razones que nos separan; estoy totalmente seguro de que no son ni un tercio de las que nos unen. Entonces, enterremos el hacha de guerra para que en un futuro, cuando seamos titulados por nuestra alma mater, la Universidad de Cantabria, y hagamos una valoración de nuestro paso por la universidad, podamos sentirnos orgullosos de todo cuanto hicimos.

1 opinión en “Días negros para la representación estudiantil”

  1. Al final pasa lo de siempre, todo es política. Es decir, todo es ambición. En las facultades, como en los pequeños pueblos, hay gente que hace las cosas desinteresadamente, por espíritu de entrega a otros. Pero en niveles superiores, como en el CEUC y otros órganos, como en la política regional o nacional, las ambiciones ciegan a las personas, que se mueven siempre por motivos personales (que se lo digan si no a Esperanza Aguirre…).

    Por eso yo me mantengo en mis trece: política de facultad. Y si me metiera en jerarquía de hospital, jefe de servicio, que de ahí para arriba todo es papeleo y se pierde el enfoque. Y en política… Bueno, de política mejor ni hablemos,

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